Me gusta releer todo lo genialmente escrito por J.L.Borges, ir al teatro, la música de Tom Waits y de Pequeña Orquesta Reincidentes, sentarme en la galería en el campo a sentir como la noche empuja al día que se retira sin más opciones.

En el último torneo de padel estuve conversando con otro jugador durante casi dos horas. A él no le gusta leer, le gusta la televisión y no va al teatro, escucha Arjona, y pasa horas en un bar ubicado en pleno centro de Córdoba.

Que nos unió en una conversación tan extensa? Obviamente el padel.

Eso es lo fantástico de este deporte: nos une con personas opuestas a nosotros que no conoceríamos en el ambiente en que habitualmente nos movemos.

El padel me permitió conocer a este jugador que milita en una categoría distinta a la mía, que concurre a un club distinto al que voy. Una persona que me conmovió en distintos aspectos, pero principalmente en su visión de los torneos.

Me hizo notar cosas de las cuales no me percataba tal vez por hacer tantos años que las vivo todos los fines de semana.

Te diste cuenta como comenzamos a conversar? Sin haber hablado jamás con anterioridad, sin habernos saludado nunca…, me dijo, Por eso juego todos los torneos, no para ganar ni tener un buen ranking. Juego porque puedo compartir mi tiempo libre.

Por ello: no deberíamos muchos de nosotros cambiar en algo nuestra actitud en los torneos y valorar, además de los resultados, el entorno de los mismos? Recordamos el por qué comenzamos a jugar padel? Pensamos alguna vez que nuestros rivales también comenzaron a jugar para divertirse y pasar un buen rato y podremos dejar de verlos como enemigos a quienes derrotar?

Está buena la competencia, de hecho soy muy competitivo, pero sentado en la comodidad de mi casa y pensándolo con tranquilidad, prefiero todo lo que rodea al torneo. Cuantas horas paso en el club durante un torneo? Cuántas de ellas jugando y cuántas compartiendo?

Después de todo los partidos se ganan y se pierden, los torneos terminan, los fines de semana son vencidos por los lunes, pero a mi me quedó el teléfono y la amistad de este jugador con quien compartí unas horas en un torneo de un fin de semana cualquiera. Quizás sea por ello, que a pesar de perder siempre, me sigo anotando en cuanto torneo exista por estos lares.

Atte. Roque Roasio